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Decir "Taracea" es sinónimo de incrustación. La técnica proviene de los orígenes de la humanidad cuando de manera precaria se hacían hendiduras en la madera para luego rellenarlas con otras maderas, metales, piedras, o simplemente hueso y marfil. Con la llegada del Islam a Oriente la Taracea se llenó de simbolismo y belleza que elevó la belleza estètica de èsta técnica que ya se realizaba en los pueblos Árabes. Fiel reflejo de ello son los monumentales tesoros de arte que quedaron como legado de aquellas culturas maravillosas como las Mezquitas, los palacios, las "Madrasas" o escuelas coránicas y todo lo referente al arte Islámico. El Islam logra una gran expansión y su cultura se extiende por numerosas regiones y países que anexan a sus propias culturas el arte Islámico.

Cuando decimos "Taracea", debe entenderse que se trata de incrustaciones de cualquier clase de material sobre cualquier otra clase de material, pero cuando decimos "Taracea tradicional Hispano-Àrabe", no deben haber discusiones ni interpretaciones pretendidamente "especializadas" o personales. La Taracea tradicional Hispano-Àrabe tiene una línea de realización bien definida como también lo es el resultado final que el observador puede captar. No interesan en demasía la herramientas, los procedimientos o las distintas escuelas de referencia, los tiempos han cambiado y ha evolucionado el material y por ende la técnica, pero lo que no cambia es lo que uno ve, toca y siente cuando está frente a una auténtica pieza de Taracea tradicional Hispano-Àrabe.

Debe respetarse siempre el diseño geométrico coherente, esto es, las estrellas de 6, 8, 12 y 16 puntas, los octógonos y hexágonos, las "grecas" o guardas de finas tiras de madera que forman interminables rectas que se entrecruzan dando ese tìpico aspecto de "unicidad". Siempre deben estar presentes las incrustaciones de nácar de la forma que corresponde, la combinación de distintos tipos y tonos de maderas, las guardas de gran variedad, y que el conjunto de elementos combinados reflejen el estilo y el respeto por la autenticidad de la obra. Quien se precie de hacer Taracea tradicional debe respetar el diseño auténtico y no una representación personal antojadiza, debe haber estudiado y haberse nutrido primero del arte Islámico, debe haberse compenetrado de los "porqué" del estilo de trabajo. En resumen, para ser un auténtico artesano de Taracea tradicional hay que sentirlo

Es mi deseo que ésta página sirva de regocijo para quienes aman al arte en su mas puro estado de belleza, para aquellos que se dejen sorprender por la extraordinaria transformación de la materia para convertirse en ARTE, y para que conozcan a través de mi trabajo, al menos el humilde intento de que esta magnífica artesanía no desaparezca.

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Textos, imágenes y diseño Web : Manuel Alberto Muñoz

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